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RIGOBERTA MENCHÚ….

 

Una charla entre la paz, inmigración y Arizona                

 

 

Por Germán González-Flores

 

Según revelan datos sobre ella, desde pequeña conoció las injusticias, la discriminación y la explotación a la que son sometidos millones de indígenas que viven en la probreza extrema en Guatemala. Hoy en día, esta líder habla de la paz, de la armonía y funge como Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO. Pero al hablar de Rigoberta Menchú Tum, es inevitable enmarcarla en uno de los premios más respetuosos como lo es sin duda alguna el Premio Nobel de la Paz. Eso ocurrió en 1992. Tras su visita que hiciera a Denver, esta mujer miembro del grupo Quiché-Maya, en entrevista exclusiva con esta Casa Editorial, tocó temas importantes como lo es la inmigración y repudió la ley racista de Arizona, pero también como es su esencia misma, tuvo palabras para convivir como comunidad, de fortalecer nuestro espíritu y dejar que su mensaje nos envolviera…

 

Literalmente entre surcos del “Jardín de la Esperanza”, en el barrio de Westwood donde acudió Menchú Tum para realizar un ritual maya y convivir con la comunidad de esta área –muy hispana por cierto-, la seguimos y a cada paso suyo, ahí estabamos, cubriendo la historia, grabando cada detalle de ella y sobre todo, esperarando el momento para la entrevista, gracias al apoyo del Concejal del Distrito 3, Paul López quien “abogó” para que la huésped de honor nos brindara parte de su tiempo.

 

LA ACCIÓN

Por conducto de la organización PeaceJam y siempre acompañada de sus guías espirituales, Don Pedro y Doña Fabiana, Rigoberta Menchú Tum en todo momento basó su mensaje en buscar la paz y la armonía, y de literalmente sembrar el convivio entre la comunidad, de buscar una mejor forma de vida, de retornar a la naturaleza y aprender  a vivir como vecinos “y no de manera individualista”.

 

Esta mujer que se ha destacado por su liderazgo al frente de las luchas sociales en el ámbito nacional e internacional y quien en 2007 en la Ciudad de Campeche, en el pueblo de Tanabo (Guatemala) recibiera la medalla al mérito “Santiago Pacheco Cruz”, gracias a su defensa de los pueblos indígenas, sigue fortaleciendo sus lazos con la comunidad que menos tiene, y en cada territorio que llega siempre deja que su humildad, sencillez y filosofía contagie a la gente que la rodea.

 

Y al hablar sobre su experiencia de este programa del “Jardín de la Esperanza” de Denver, en el cual se busca que la comunidad se vea favorecida con sembradíos en las propias parcelas de sus hogares y puedan darle vida a frutas y legumbres que llevarán a sus mesas como alimentos labrados por ellos mismos, Menchú Tum también agregó que “este es un programa hermoso, porque creo que es la complementariedad que necesitamos, es el contacto que no se da por los grandes medios de comunicaciones, por más que la tecnología es tan fuerte. Pero afortunadamente un contacto con la comunidad, con su espíritu, con su producción, con sus iniciativas productivas es algo que sólo puede ocurrir cuando uno está ahí…”

 

UN TEMA INEVITABLE

La voz de la también ganadora del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, tiene poder, se escucha y  por supuesto, conocer lo que piensa de la inmigración en los Estados Unidos, era importante. Además es un tema inevitable, por lo que en el momento que ella avanzaba al vehículo que la trasladó de la Ciudad de Denver a la parte del barrio de Westwood, nuestra grabadora llevaba la misión clara, de captar cada detalle de sus palabras y el momento se había dado.

 

Doña Rigoberta, si usted tuviera la oportunidad de compartir un momento con el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama y tocara el tema de la inmigración, sobre todo de aquellos inmigrantes que viven entre las sombras ¿qué le diría? –le preguntamos-.

 

- “Yo creo que lo primero sería que reconozca a todas las personas que han contribuído a este país, que han sido centroamericanos, mexicanos, latinoamericanos y les de un lugar especial y que creo que no debe haber ninguna frontera entre todas las fronteras, entre todos los seres humanos… Papeleo y trámites, esos son inventos del ser humano… Los que en verdad han contribuido aquí, los inmigrantes o llamados inmigrantes que en realidad no son inmigrantes, son ciudadanos que igual que lo fueron de una vez de Centroamérica hoy lo son ya de aquí y realmente han sido grandes por su contribución en la cultura, en la educación, en la salud y en su espiritualidad; así que desafortunadamente las leyes, los trámites que se han impuesto, muchos de ellos son racistas, han puestos fronteras… pero que la frontera humana no existe…”

 

Rigoberta Menchú Tum nació en Uspantán, departamento de El Quiché. Es hija de Vicente Menchú Pérez y Juana Tum Kótoja, que según historias enfocadas en ella, destacan que eran dos personajes muy respetados en su comunidad. Su padre fue un activista en la defensa de las tierras y los derechos indígenas y su madre, una indígena experta en los saberes de los partos.

 

Desafortunadamente dentro del pasaje de su vida, hay los hechos que durante la violencia armada en Guatemala, su padre, su madre, su hermano y varios miembros de su comunidad fueron asesinados por el ejército y que incluso ella misma, años atrás cuando se presentara en Westminster (Colorado) y en una entrevista que le realicé, aún mantenía la esperanza de que algún día pudiera encontrar los restos de su familia…

 

REPUDIA LEY RACISTA

En 1992 a Rigoberta Menchú Tum le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz. Su candidatura fue sostenida por el Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel, cuyo país había sido visitado por Rigoberta en agosto de ese mismo año. Dicho Premio Nobel de la Paz le fue concedido en reconocimiento a su trabajo por la justicia social y reconciliación etno-cultural basada en el respeto a los derechos de los indígenas. En la lectura del premio, entre otros puntos, Menchú Tum también reflejó la necesidad de paz, desmilitarización y justicia social en su país, Guatemala, así como el respeto por la naturaleza y la igualdad para las mujeres.

 

Por eso hoy en día, teniéndola en Denver, otra de las preguntas y sobre todo como una líder de la paz, era saber ¿qué opina de la SB 1070 de Arizona?

Al mismo tiempo que estrechaba su mano con algunas personas, varias de ellas de la comunidad guatemalteca; otros aprovechaban y se ponían cerca de ella para tomarse la fotograrfía del recuerdo, para después respondernos al cuestionamiento: “Yo la he repudiado como miles de gentes que lo han hecho. La ley de Arizona es una ley racista, de personas intolerantes, desequilibrados. Por eso yo creo que la gente se tiene que unir para combatir esa ley, porque los pueblos siempre han tenido relación durante muchos años. Si vemos quién es el antiguo dueño de la tierra, seguro que ninguno de esos racistas eran dueños de esa tierra…”

 

Después, ya casi para abordar el autobús lanzamos la última pregunta…. ¿Veremos algún día a Rigoberta Menchú como presidenta de Guatemala? Nos ve, sonríe y siempre con una paz y tranquilidad para hablar, nos dice: “En eso estoy. Sólo me faltan como 7 mil firmas para mi partido político…”

 

Y si así la historia se escribe, Rigoberta Menchú Tum podría darle vida a su sueño con la esperanza de ser la primera mujer en ocupar el cargo en su país, la primera indígena en América Latina después del mexicano Benito Juárez y el boliviano Evo Morales y la tercer Premio Nobel de la Paz en ocupar un cargo como lo es la presidencia de una nación, después de Oscar Arias (Costa Rica) y Shimon Peres (Israel), respectivamente.
 

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